Las cosas cayeron,
los alimentos llegan lentamente,
pero el mundo sigue girando,
más tranquilo, quizás,
pero dando sollozos de niño...
es que aún somos un mundo joven.
No sabe qué le ocurre,
no entiende en qué momento
llegó a esa euforia,
pero se sacudió histérica,
tengo miedo de algo más,
no he visto aún el arcoiris.
He llamado a un amigo
para saber de él, quizás
he aparecido mucho en su vida
y eso haga que vuelva a la de mi novia,
pero eso ya es terremoto personal;
me contestó su hermana
estaba algo agitada y voz ronca,
es que cuando te inicias
en cosas de grandes,
el principio es pan de cada día...
mi amigo no estaba.
Recuerdo las luces en el cielo,
los días que han pasado
han sido metáforas difíciles,
de esas que tienes que investigar
en el tiempo para entender,
pero del futuro no hay nada escrito,
así que sigo inconcluso.
Bailé de todo aquella noche,
puedo apostar que los gringos tiesos
fueron jaleas también...
no he escuchado muchas risas estos días,
no es que esto sea chiste,
sólo que es un indicador de mejora,
lo que sí he escuchado mucho
son los comentarios de los analistas
que surgen de la nada,
a la hora de almuerzo,
mientras comen, engullen lo que puedan,
cuales cerdos, sin tener un fondo,
mientras abajo siguen parándole el dedo
a los camiones, por si los llevan
a un lugar llamado Apoquindo,
donde estas cosas no ocurren.
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